Este ejercicio combina el trabajo técnico con el desarrollo de las capacidades físicas de los jugadores más jóvenes.
Permite mejorar el control de derecha al mismo tiempo que estimula la coordinación, la velocidad de desplazamiento y la resistencia.
Gracias a su formato dinámico, los niños permanecen en movimiento de forma constante, lo que favorece su concentración y su implicación durante toda la sesión.