Esta sesión, compuesta por 7 ejercicios variados, trabaja el control de la pelota a través de golpeos básicos y fundamentales.
Diseñados para niños principiantes, estos ejercicios permiten desarrollar de forma completa la coordinación y los desplazamientos, aspectos esenciales en la formación de los jóvenes jugadores de pádel.
Los ejercicios están concebidos para ser muy divertidos y dinámicos, algo fundamental cuando se trabaja con niños. Mantenerlos motivados, activos y comprometidos es clave para ayudarles a desarrollar una verdadera pasión por el pádel.
Este sencillo ejercicio permite a los jóvenes jugadores desarrollar su coordinación y mejorar la lectura de trayectorias. Siguiendo una pelota alta y atrapándola después del bote, los niños aprenden a desplazarse mejor mientras mantienen toda su atención centrada en la pelota.
Este ejercicio muy sencillo permite a los jóvenes jugadores desarrollar su control de pelota y su precisión. Gracias a la repetición constante, los niños aprenden a controlar mejor sus golpes mientras se familiarizan con los rebotes en el cristal de fondo.
Este ejercicio lúdico permite a los jóvenes jugadores desarrollar su coordinación, el control de la pelota y la precisión, mientras permanecen constantemente en movimiento. Los jugadores deberán realizar un eslalon conduciendo una pelota que rueda por el suelo y, posteriormente, golpearla hacia una portería.
Este ejercicio permite a los jóvenes jugadores combinar el desplazamiento lateral con el golpeo de la pelota en una situación sencilla y dinámica. Desarrolla la coordinación, la calidad de los apoyos y el posicionamiento antes del golpeo, al mismo tiempo que favorece el aprendizaje de los fundamentos técnicos…
Este ejercicio combina el trabajo técnico con el desarrollo de las capacidades físicas de los jugadores más jóvenes. Permite mejorar el control de derecha al mismo tiempo que estimula la coordinación, la velocidad de desplazamiento y la resistencia.
Este ejercicio permite a los jóvenes jugadores descubrir sus primeros golpes desde el fondo de la pista utilizando el cristal de fondo. Gracias a una pelota ralentizada por varios rebotes, los niños pueden centrarse en su colocación, la lectura de la trayectoria y la calidad de su golpeo.
Este ejercicio permite a los jóvenes jugadores descubrir los fundamentos de la volea mientras incorporan un desplazamiento hacia delante. Desarrolla la coordinación, la calidad de los apoyos y el posicionamiento en la red, al mismo tiempo que enseña a ejecutar una volea sencilla.